Reflexiones desde un punto de vista personalista comunitario.

El pelotón del odio de las Torquemadas y de las Torquemados aviva la llama de su antorcha y sigue quemando, torquemando, de modo que el torquemador que las torqueme y los torqueme buen torquemador será. Se siega el rastrojo, y a la quema. Se quema el rastrojo, y a seguir quemando. Todo sea por el santísimo sacramento del Poder. Los aficionados a comer a la brasa el tueste ajeno deberían de saber que no existen biografías monográficas, es decir, monografías, porque nunca nadie vivió su vida solo (monos), razón por la cual biografía que no sea nostrografía no es monografía. Por eso, quien conociera a fondo a un ser humano, los conocería a todos, pero no quemaría a ninguno. O quemaría a todos.

Los obispos catalanes -no sé bien qué significa esto- se unen a los que creen que los indultos ayudarán a la reconciliación: gobierno actual, sindicatos, patronal…. En la tradición democrática occidental ha sido fundamental la aportación cristiana. Es difícil ir más allá de una experiencia que entiende que se debe amar, incluso a los enemigos, porque también son hermanos, y que jamás se debe juzgar a nadie como malo por sus actos, porque quien hace el mal es un ignorante que no sabe que el primer maltratado es él mismo. Su mal comportamiento viene de su radical ignorancia del sentido, no de su maldad, porque a quien le mueve el amor, no hace el mal que puede evitar. Siempre busca la verdad, el bien, la belleza y la comunión con sus obras.

13. T. O. 2021 B Mc 5,21-43

Es sorprendente y admirable, entonces como ahora, revolucionario, lo que este hombre, Jesús de Nazaret, luchó hace XXI siglos para que se reconociese a la mujer como persona. Al leer estos relatos de estas dos mujeres en este contexto social, religioso, en un espacio concreto -la ribera galilea- en el que la opresión tenía rostro de hombre y signos de violencia externa, Marcos sitúa a este hombre y a estas dos mujeres, con rasgos de violencia personal y familiar muy honda: son dos mujeres que están vinculadas por una misma enfermedad, signo de impotencia del pueblo israelita. ¿Qué hace Jesús? ¿Discursos sobre el feminismo? No, sencillamente las cura. ¿Para qué? No para enviarlas al mundo antiguo, sino para iniciar un camino de humanización donde merece la pena crecer, ser mujer, realizarse en familia.

Cuando me preguntaban antes los periodistas qué libro andaba leyendo en el momento de la entrevista, les decía la verdad, que a ellos posiblemente les parecía una broma ingeniosa de un intelectual con fama de rarito: que leía siempre el Quijote, para mí el escrito más importante después de la Biblia. Cuando (posiblemente según les habían enseñado en sus facultades de periodismo) insistían en alguno más moderno, les decía que yo no leía nada con menos de quinientos años de antigüedad.

Otras veces me preguntaban (un chascarrillo docente de sus pobres maestros tal vez) qué libro me llevaría a una isla si fuese el único náufrago sobreviviente, yo les respondía que, en efecto, antes incluso que un libro, me llevaría a un ser humano, a condición, eso desde luego, de que no fuese periodista.

12. T. O. 2021 Mc, 35-41

Vivimos en tormentas vitales, buscamos signos, pero la fe no se alimenta de signos, sino de la fe en Jesucristo. ¿Buscamos al Dios de los milagros, o el milagro verdadero: la fe?

El evangelio de Marcos nos muestra que Jesús no es un desconocido. Jesús ha ido llamando, no de manera externa, sino que une a los hermanos por la fuerza de la unidad y la comprensión profunda de las parábolas, y de esta forma se reúne la comunidad. Somos familia de Jesús, por la palabra que todos entendemos y compartimos, en crecimiento fraterno.

Se hace preciso reafirmar la esperanza y el deseo de la presencia de Dios en nosotros.

11. T. O. 2021 Mc 4,26-34

Llamados a una reflexión crítica constructiva, desde La Palabra. Granos de mostaza, arbusto grande (4,30-32)

¡Menudo año largo que llevamos! ¿Nosotros solos?, no. A la experiencia por el dolor de tantos -dolor por los muertos, dolor con los que han pasado la enfermedad y sufren consecuencias-, se suma la tensión por la inmunización lenta, cansina, confinamientos obligados, por la experiencia de tantos que sufren la pobreza extrema, la falta de medios económicos. Más cerca hemos sufrido por las “opciones” sorprendentes de los que creíamos cercanos, que han abandonado; en la Iglesia, abandonos en masa. Rupturas matrimoniales, desesperanza y falta de motivos para vivir… Todo esto y más nos ha llevado a tener hoy la dificultad de poder predecir el futuro. Pero todos estos acontecimientos, asumidos en la oración, han hecho que nuestra vocación de servicio se haya multiplicado desde el servicio a lo pequeño y a los pequeños. En el año largo que llevamos podemos decir que somos unos privilegiados, tenemos que dar gracias porque, ni nos hemos dejado, ni abandonado, ni resignado, ni hemos dejado nuestra vocación.

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