Delirios de grandeza – Carlos Díaz
El 20 de mayo de 1939, recién terminada la Guerra civil, Franco ofreció la espada de la victoria al cardenal
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El 20 de mayo de 1939, recién terminada la Guerra civil, Franco ofreció la espada de la victoria al cardenal
Hasta hace bastante poco creía yo que Heine afirmaba una gran cosa cuando en 1821 escribía: «Donde hoy se queman
Por cierto, ¿conocen ustedes el chiste de aquel individuo que le pregunta a otro qué haría si se viera acorralado
«¿Qué interés de intimidad han de podernos inspirar los recuerdos de un hombre que, según confesión propia, no ha figurado
En el vaivén de la vida, desde que aquellos astutos griegos nos hicieron caer en la cuenta de que el
Cuando regresa uno al salón de los libros perdidos recibe de vez en cuando una descarga emocional entre sus páginas.
«Al que aquí dice que hay un Dios, pero que no es visible, y que, aun siendo invisible, les ayuda,
Este panverano, como suelo, he repasado algunos de los libros que casi había olvidado del salón en el ángulo oscuro,
«Puesto que el estado de los príncipes es mayor que todos, puede más que todos, vale más que todos, sostiene