Reflexiones desde un punto de vista personalista comunitario.

Siempre me he preguntado qué pasará por el corazón del mal médico. Un mal médico tiene siempre muchos problemas mentales para sanar los cuerpos extenuados, agotados, vencidos, declinantes. Al médico malo le ocurre lo mismo con las flores, pan para hoy y hambre para mañana; no soporta su caducidad y le deprime su lucha contra lo inexorable, prefiere los árboles acrónimos, firmes, sólidos, copudos, un poco como Heráclito, de quien se dice que -por no resistir la precariedad de las cosas mudables- mandó que le sacaran los ojos: aquí ceguera, y después gloria.

29. T. O. 2021 Mc 10,35-45

La caridad no es opcional, está en el centro de nuestra fe y del mensaje de Jesús.

Lo que este relato nos narra es que Jesús está a una cosa y los Doce en la contraria. La incapacidad y tozudez de los discípulos exige a Jesús una nueva y paciente enseñanza. ¿Qué es lo que trasmite? Que no hay distinción entre los que quieren mandar en línea buena, para ayuda de los demás, apareciendo como servidores del Dios todopoderoso de los que mandan de forma pervertida.

La ansiedad a gran escala es un fenómeno psicológico relativamente nuevo. No se daba entre el campesinado eternamente unido a la misma tierra generación tras generación, unidas por el respeto de los hijos a los padres y temiendo posibles malas cosechas.

Desde perspectiva social, la ansiedad es un fenómeno que surge con la revolución industrial, es decir, con la universalización del trabajo mecanizado y en cadena durante estresantes jornadas fabriles. Esto ha traído ventajas e inconvenientes, pero en cualquier caso ha desarraigado a los individuos y a la sociedad, necesitada de un proceso de acomodación laboral permanente. A cambio de no poder tener vida privada ni familiar, dedicamos lo mejor de nosotros mismos a las empresas para las que trabajamos en un proceso de readaptación permanente.

27. T. O. 2021 Mac 2. 9-11

Si hacemos caso a la realidad que los datos sociológicos nos muestran, es evidente que el amor fiel, creciente, gratificante, es imposible para muchos, y es cierto. ¿Qué hacemos? ¿Nos quedamos ahí o por el contrario la crisis actual puede ser transformada en una oportunidad para no volver a lo de siempre? Estamos tomando conciencia de que la Iglesia no es que pierda mucho, sino que lo pierde todo si este sacramento no ocupa el lugar que le corresponde.

Elpidofobia es el odio a la esperanza (elpis), la cual no es solamente algo de lo que se carece (diselpidia), sino lo siguiente a ella, a saber, el no querer tenerla, el rechazar fóbicamente la esperanza. Hay quien no tiene esperanza aunque quisiera, y quien no la quiere aunque la tuviera, razón por la cual linda con la desesperación o carencia de pie sobre el cual asentarse, de estar firme sobre el pie (super pedem, spem). Nos permitimos estas aclaraciones etimológicas dada su importancia y al mismo tiempo su inusualidad.

26. T. O. 2021 Mc 9,37-39

¿En qué mundo vivimos? Parece que quien no sea como todo el mundo, quien no piense como todo el mundo, corre el riesgo de ser eliminado. Estamos rodeados de fanatismo, que quiere obligar a los demás a cambiar. Y en este contexto vital se nos presenta este evangelio en el que Jesús rompe todo exclusivismo de grupo, etnia, religión.

La conciencia fanatizada está insensibilizada ante todo lo no que gravita en su propia sentido de imantación. ¿Debemos oponernos a la intolerancia y la exclusión de los que piensan de otra manera dentro del seguimiento de Jesús? No.

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