Reflexiones desde un punto de vista personalista comunitario.

Hubo un tiempo en el que no existía el tiempo. La ciencia actual nos dice que es inaccesible al análisis de la realidad incluso antes de llegar al pretendido tiempo cero, pero el hombre de ciencia sigue esforzándose en encontrar ese momento cero, momento primordial y que a buen seguro si llegase a encontrarlo tampoco se daría por satisfecho, no puede evitarlo, pues ya desde un principio, desde hace mucho tiempo, incluso desde antes que la ciencia fuese su nueva religión, ya se hacía la pregunta de qué existía antes de que existiese algo, presiente que hay un tiempo anterior al origen de su tiempo. Esto le evidencia que en su psiquismo hay una necesidad de trascender lo que el tiempo de su realidad le muestra. Precisa experimentar ese tiempo que en cierto modo presume que es el verdadero, que le da la garantía de una vida más consistente que la del tiempo que conoce y experimenta ya que éste siempre es experiencia de pérdida en su transcurrir, en su existir, es un tiempo desgarrado en tres tiempos inconexos e inestables en el que la presencia de uno demanda la muerte de los otros dos y como tal le deja insatisfecho, inseguro, a lo largo de toda su existencia.

Se cuenta la anécdota, al parecer verdadera, hilarante como sólo puede darse en países sin casta cultural y con hipertrofia de enchufismo entre los burócratas funcionarios, que en el año 2006, con ocasión del sesquicentenario, una señora directora de la Biblioteca Nacional (que no era bibliotecaria, sino cargo político nombrado a dedo por gobierno socialdemócrata PSOE, que al menos en eso hacía bueno al Régimen del general Franco) pretendió retirar la estatua de Marcelino Menéndez Pelayo del lugar de honor que ocupa en el edificio de la Biblioteca Nacional de España. ¿Era eso un preludio de recuperación de la cadavérica memoria histórica de los socialistas ulteriores? País de enterradores: enterradores de todos los países, culminen la faena, sean consecuentes, entiérrense a sí mismos. Hasta mí llegaron esos furores cuando una pintoresca concejala de Izquierda Unida del Excelentísimo Ayuntamiento quiso impedir mi conferencia en el salón de actos de su Chiclana (Cádiz) por los inimaginables motivos que cabe imaginar.

16. T. O. 2021 B Mc 6,30-34

“Venid vosotros a solas a un lugar desierto”

Jesús responde a las exigencias del siglo XXI. ¿Cuáles son esas exigencias? Si digo exigencia hablo de necesidad, como es el beber, comer, descansar, trabajar, amar y ser amados.

¿Es una necesidad la oración? Parece que muchos viven sin ella. ¿Por qué no ven la necesidad de meditar? Creo que hay razones que podrían sugerir la existencia, dentro del ser humano, de la necesidad de meditar cada día. Hay turbaciones intensas externas -personas, ambiente- e internas: pensamientos negativos, estrés, ansiedad.

Ser bueno en un entorno donde no hubo posibilidades de ser budista o islámico, o ateo, o librepensador, sino tridentino, con el tridente para pinchar, no es para tirar cohetes. Así que, cuanto aprendía con el maestro Astete, el destetador, lo echaba a la buchaca por si me topaba con algún incrédulo, o con algún desvergonzado hedonista (¿no eran lo mismo?). De tal guisa, con el traje de mi primera comunión me calé también el yelmo de Membrino, aunque al final me convertí en el caballero de la armadura oxidada, pues, de tanto portar el pendón católico, se me cayó el brazo al suelo, y después de perder el brazo perdí el pie.

Cualquier nacionalismo es un atraso en el camino de humanización, que siempre es hacia un hogar en el que cada una de las personas llamadas a la vida tenga su lugar familiar. Sin embargo, hay nacionalismos inventados. Se trata de los que manipulan la historia, los hechos y los acontecimientos y, para conseguir lo que sus fanáticos creyentes consideran la verdad, están dispuestos a utilizar cualquier medio para conseguir su fin. El fanático no es una mala persona, según mi criterio nadie lo es, son aberrantes y muy dañinos sus comportamientos, y deben ser combatidos con la verdad y con el derecho, y, en el caso de que alcancen el poder, con la desobediencia, con la denuncia y con la noviolencia activa, que es la única manera de respetar realmente al que hace el mal. La violencia, aunque pueda ser legítima, jamás consigue convencer a nadie de su error. Este asunto es muy importante, porque las personas fanáticas hacen mucho daño, pero no dejan de ser personas por ello, y en la lucha sin tregua contra sus comportamientos, debe ser respetada su dignidad.

14. T. O. 2021 B Mc 6,1-6

No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa”. Familia. ¿De qué familia hablamos?

Jesús crea un nuevo tipo de familia. ¿Será posible? Sí, desde el fracaso de su propuesta que ha sacudido la conciencia nacional, desde el quebranto de los valores que sustentan su estructura familiar, hiriendo lo más sensible de sus gentes, no por lo que dice, sino por lo que implica su nuevo programa de familia, desde ahí, desde este fracaso, comienza la nueva familia mesiánica.

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