Reflexiones desde un punto de vista personalista comunitario.

Leí un libro perfectamente editado y de portada dura que no sólo era un primor desde el punto de vista de su formato, un libro de esos que hasta huelen bien y que pueden sustituir perfectamente a tu pistola debajo de la almohada, cuya última página rezaba así: “Este libro no contiene ninguna errita”. O sea, la perfección formal en estado químicamente puro echada a perder en el último milisegundo. Lo que significa que hasta el rabo todo es toro, y que no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo. Dicho más analógicamente, quien esté libre de erratas, que arroje la primera errita sobre el texto impoluto.

19. T.O. 2021 Jn 6,41-51

Conocemos que el pueblo se alimentó en la travesía del desierto del maná; “Pan sin cuerpo”, insuficiente, incapaz de alimentar. Jesús se propone a sí mismo como el que “alimenta”, “sacia” y consigue la “vida eterna”, pero hay que “creer en él”.

17. T.O. 2021 Mt 20,20-28 Santiago Apóstol

¿Es posible arreglar el orden de este mundo? Sí, sirviendo.

El orden de este mundo se arregla sirviendo. El Reino de Jesús no tiene otra perspectiva. El servicio, la misión evangelizadora, nace de la fe acogida, madurada y cultivada en el interior. ¿Por qué nos extrañamos de que la gente se marche? “Entre vosotros hay algunos que no creen”. “Señor, todos se están marchando”. “Jesús les dijo a los doce: ¿También vosotros queréis marcharos?”(Jn 6,67). El servicio a la evangelización sólo lo puede hacer aquel que ha hecho la experiencia del cambio de vida en su interior. Para los que no conocen a Jesús y sirven es iluminador y confortante el capítulo XXV de san Mateo: “os lo aseguro cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis”.

Hubo un tiempo en el que no existía el tiempo. La ciencia actual nos dice que es inaccesible al análisis de la realidad incluso antes de llegar al pretendido tiempo cero, pero el hombre de ciencia sigue esforzándose en encontrar ese momento cero, momento primordial y que a buen seguro si llegase a encontrarlo tampoco se daría por satisfecho, no puede evitarlo, pues ya desde un principio, desde hace mucho tiempo, incluso desde antes que la ciencia fuese su nueva religión, ya se hacía la pregunta de qué existía antes de que existiese algo, presiente que hay un tiempo anterior al origen de su tiempo. Esto le evidencia que en su psiquismo hay una necesidad de trascender lo que el tiempo de su realidad le muestra. Precisa experimentar ese tiempo que en cierto modo presume que es el verdadero, que le da la garantía de una vida más consistente que la del tiempo que conoce y experimenta ya que éste siempre es experiencia de pérdida en su transcurrir, en su existir, es un tiempo desgarrado en tres tiempos inconexos e inestables en el que la presencia de uno demanda la muerte de los otros dos y como tal le deja insatisfecho, inseguro, a lo largo de toda su existencia.

Se cuenta la anécdota, al parecer verdadera, hilarante como sólo puede darse en países sin casta cultural y con hipertrofia de enchufismo entre los burócratas funcionarios, que en el año 2006, con ocasión del sesquicentenario, una señora directora de la Biblioteca Nacional (que no era bibliotecaria, sino cargo político nombrado a dedo por gobierno socialdemócrata PSOE, que al menos en eso hacía bueno al Régimen del general Franco) pretendió retirar la estatua de Marcelino Menéndez Pelayo del lugar de honor que ocupa en el edificio de la Biblioteca Nacional de España. ¿Era eso un preludio de recuperación de la cadavérica memoria histórica de los socialistas ulteriores? País de enterradores: enterradores de todos los países, culminen la faena, sean consecuentes, entiérrense a sí mismos. Hasta mí llegaron esos furores cuando una pintoresca concejala de Izquierda Unida del Excelentísimo Ayuntamiento quiso impedir mi conferencia en el salón de actos de su Chiclana (Cádiz) por los inimaginables motivos que cabe imaginar.

16. T. O. 2021 B Mc 6,30-34

“Venid vosotros a solas a un lugar desierto”

Jesús responde a las exigencias del siglo XXI. ¿Cuáles son esas exigencias? Si digo exigencia hablo de necesidad, como es el beber, comer, descansar, trabajar, amar y ser amados.

¿Es una necesidad la oración? Parece que muchos viven sin ella. ¿Por qué no ven la necesidad de meditar? Creo que hay razones que podrían sugerir la existencia, dentro del ser humano, de la necesidad de meditar cada día. Hay turbaciones intensas externas -personas, ambiente- e internas: pensamientos negativos, estrés, ansiedad.

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