Reflexiones desde un punto de vista personalista comunitario.

Adictus fue el deudor insolvente que, por falta de pago, era entregado como esclavo a su acreedor​, y desde entonces, analógicamente, connota pérdida o disminución en la calidad de vida por no poder vivir libre sin el objeto de su adicción, lo mismo que los amos no podían vivir sin los esclavos, de los que dependían. El adicto necesita de forma permanente y compulsiva no solo consumo de cosas, de personas, sino incluso de sí mismo, a quien autoconsume y devasta. Su alegría está en su sufrimiento: que el suplicio pase hoy para reengancharse mañana al mismo suplicio.

5. T. O. 2021 Mc 1, 29-39

Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, se marchó a un lugar solitario, y allí se puso a orar”

No nos perdamos al acercarnos al Jesús histórico, porque no fue solo profeta, autor de parábolas, maestro de moral, guía de los que le seguían, sino un hombre de intensa experiencia de Dios.

No fue un hombre que se recluía para huir de los problemas que tenían sus contemporáneos, sino que se atreve a hablar sobre Dios, y más, en nombre suyo, como Hijo, y lo hace no distanciándose como un sabio lejos del pueblo, sino en cercanía; sabio sí, pero contracultural, porque lo hace desde “los descartados”, diría hoy el Papa Francisco. Empecemos, pues, por poner las cosas en claro: no se hizo pobre, lo era, no buscó a los pobres de forma artificial, formaba parte de ellos, y a esto le llevó su experiencia de Dios, a quien descubrió conforme al mensaje de las bienaventuranzas.

¿Estoy realizando el sentido que me pide la vida, o me estoy engañando? Reconocer que mi conciencia falible se equivoque exige humildad. Hay cuatro actitudes básicas: a) Pasividad incorrecta: sumisión a la enfermedad o situación (dejarse llevar por ella). Una forma mitigada es la actitud fatalista (“no se puede hacer nada”). b) Actividad incorrecta: intentar cambiar el “destino” (buscar algo imposible). c) Actividad correcta: aceptar el destino y encararlo dignamente. d) Pasividad correcta: aprender a ignorar el destino en lugar de luchar en vano con él.

4. T. O. 2021 Mc 1, 21b-28

El pecado es en sí mismo un Mysterium iniquitatis que es vencido por el Mysterium fidei, mysterium paschale. Se trata de la dura batalla contra el poder de las tinieblas…, el hombre está implicado y como aherrojado entre cadenas en el dinamismo oscuro del mysterium iniquitatis que es más grande que él, pero el Señor vino a liberar y a vigorizar al hombre renovándole interiormente y expulsando al príncipe de este mundo que le retenía en la esclavitud del pecado (Cf. GS 13).

México es el decimotercer país con mayor superficie del mundo, el décimo más poblado, y el cuarto más castigado por la pandemia. Desde luego, aunque el señor Slimm no haya podido evitar el contagio, no están muriendo en la misma proporción en las zonas ricas del país que en las pobres, otrosí digo para en el mundo entero. Mueren proporcionalmente muchos más en las zonas pobres de México donde hay mayor analfabetismo y menos medidas de protección. Pasará la pandemia, pero todo volverá a la misma disimetría, los AMLOVERS aplaudiendo a su Presidente, los enemigos abucheándolo, y el zoon politikón hozando en su zoológico político. El diario Reforma califica hoy mismo a México como “el peor lugar para estar durante la pandemia”.

Aunque la mayoría del pueblo español no haya estudiado nunca el siglo XIX, cada día del siglo XXI toman asiento en el hemiciclo parlamentario los mismos perros con distintos collares. La forma misma de hacer política parlamentaria en España es más de lo mismo, un cinismo tribal hecha por parlamentarios que llegan cada día al Parlamento con un bidón de cera en sus respectivas orejas (no oyen: no pueden ser oídos). Quien diga que eso es cosa del pasado ni conoce aquella historia ni esta nuestra. La mitad de las cabezas de España embiste contra la otra mitad, decía el poeta, y el resultado es una historia de España de cuerpo presente. El mismo asaltante del Capitolio de Trump vestido de bisonte con cuernos de guerrero vikingo: una buena portada para España, cuyo nombre molesta incluso a quienes prefieren llamarla este país, o sea, mis propios textículos a los que agarrándome juro. Veo las mismas caras, mutadas pero resurgidas: el mismo odio, una España cainita. Me atrevería incluso a decir que seguimos lidiando los mismos toros en la misma arena del mismo Ruedo Ibérico. Media España torea a la otra media con el mismo capote de engañar y el un pueblo embiste y cabecea buscando teñir de rojo la taleguilla del torero, aunque de azul también se mata. Y el pueblo enardecido clama a gritos pidiendo oreja, pata y rabo para el morlaco estoqueado, mientras aplaude el arrastre de las mulillas y el garbo de los mulilleros. Esto es España, aunque a la vez esto ex Expaña. Y es tanto el dolor que me embarga, que se me hiela la sangre y hasta las palabras me faltan para gritar mi estupefacción. Españoles: esto no tiene remedio.

Adjuntos:
Descargar este archivo (Guerracivilismo Office Word.docx)Guerracivilismo41 kB

Subcategorías

Artículos y debate sobre la crisis del COVID-19