Reflexiones desde un punto de vista personalista comunitario.

Trinidad 2021 B Mt 28,16-20

El misterio del mundo y del hombre se “explicitan” en el misterio del Dios cristiano. Nos sentimos unidos a nuestra fuente y origen.

Dejamos un hueco a Dios Padre, amoroso, creador. Afirmamos que el hombre es un misterio para sí mismo desde el momento en que tomamos conciencia de la evolución que nos ha precedido hasta llegar a ser lo que somos: polvo de estrellas. Quien ideó todo esto, lo hizo con creatividad desbordante. ¿Qué es lo que llevó a poner en marcha un salto evolutivo tan asombroso, con tanta inteligencia, sensibilidad y creatividad, con infinito amor, para llegar a ser lo que somos? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? La ciencia nos muestra que la vida fue haciéndose cada vez más compleja, biodiversa, preciosa y emocionante. La fe nos dice que Dios siguió enviando su Espíritu y renovando la faz de la tierra. Y hace apenas ocho millones de años, antes de que esta historia pudiera ser contada, descubrimos los primeros homínidos sobre la Tierra: los primeros seres que, además de capacidad de ternura y afecto, empiezan a ser conscientes; los primeros seres que levantan sus ojos al cielo y descubren la capacidad de admiración (Cf. J. Izaguirre).

No soy amante de las corridas de toros, pero si lo fuera nunca las vería desde la barrera. El divino marqués de Bradomín, “aquel admirable Don Juan feo, católico y sentimental”, no está de moda. La gran frase largamente premeditada estalló envuelta en estrepitosa salva de aplausos entre los de la alfombra roja, aplausívoros resignados dioses menores si el Óscar es de reparto. La biografía de Javier Krahe intitulada Ni feo, ni católico, ni sentimental. Lo primero que hizo el director español de cine Trueba al recoger la estatuilla de su Óscar en Hollywood fue: “Yo no creo en Dios, sólo creo en Willy Wilder”.

Esta mañana me desperté súbitamente, con los ojos muy abiertos y con una profunda y exuberante sensación de libertad. Despertarme y levantarme aconteció al unísono, no cabía espera alguna, toda mi existencia estaba envuelta en el propio acontecimiento y ese acontecimiento era el de una presencia, la presencia de mi Amigo. Pero antes de seguir contándole mi experiencia, querido lector, quiero preguntarle si alguna vez ha experimentado algo semejante; “que no, me responde; pero que si tiene muchos amigos”. Bueno, eso mismo pensaba yo con anterioridad, lo que me hizo reflexionar.

Pluralia tantum: la locura se dice en singular pero sólo tiene plural. La locura son las locuras de quienes la padecen. Todas y cada una de ellas participan de la pérdida de sentido de la realidad.

La locura no es la pérdida del sentido común, porque el sentido común, como dijeran Pascal, o Gracián, es el menos común de los sentidos, lisa y llanamente no existe, hay en el sentido común menos comunidad de sentido que diferencias. No hay sentido común (qué ridícula me suena hoy la “filosofía del sentido común” de Jaime Balmes), cada cual tiene el suyo, que es diferente al de los demás. No hay dos existencias iguales aunque se trate de gemelos univitelinos.

Por lo general, dislocarse el cerebro está peor visto que dislocarse una pierna. Pero los hombres somos tan necesariamente locos, que sería otra especie de locura el pretender no serlo.

La esquizofrenia es la madre de todas las locuras; ella alberga el resto de las enfermedades mentales; de ellas, la paranoia es más dolorosa por lo destructivo de su relación.

Ascensión 2021 B Mc 16,15-20

En este tiempo de incertidumbre, oscuridad, con futuro incierto y desesperanza, afirmamos que tenemos fe en un futuro mejor, y por eso podemos vivir el presente intensamente. Estamos celebrando no sólo el futuro de Jesús, que ha sido exaltado junto al Padre, no sólo la plenitud de su vida, sino que en la suya está la nuestra. Dios ha creado una vida llena de sentido, por encima de cualquier limitación.

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