Reflexiones desde un punto de vista personalista comunitario.

Aunque la mayoría del pueblo español no haya estudiado nunca el siglo XIX, cada día del siglo XXI toman asiento en el hemiciclo parlamentario los mismos perros con distintos collares. La forma misma de hacer política parlamentaria en España es más de lo mismo, un cinismo tribal hecha por parlamentarios que llegan cada día al Parlamento con un bidón de cera en sus respectivas orejas (no oyen: no pueden ser oídos). Quien diga que eso es cosa del pasado ni conoce aquella historia ni esta nuestra. La mitad de las cabezas de España embiste contra la otra mitad, decía el poeta, y el resultado es una historia de España de cuerpo presente. El mismo asaltante del Capitolio de Trump vestido de bisonte con cuernos de guerrero vikingo: una buena portada para España, cuyo nombre molesta incluso a quienes prefieren llamarla este país, o sea, mis propios textículos a los que agarrándome juro. Veo las mismas caras, mutadas pero resurgidas: el mismo odio, una España cainita. Me atrevería incluso a decir que seguimos lidiando los mismos toros en la misma arena del mismo Ruedo Ibérico. Media España torea a la otra media con el mismo capote de engañar y el un pueblo embiste y cabecea buscando teñir de rojo la taleguilla del torero, aunque de azul también se mata. Y el pueblo enardecido clama a gritos pidiendo oreja, pata y rabo para el morlaco estoqueado, mientras aplaude el arrastre de las mulillas y el garbo de los mulilleros. Esto es España, aunque a la vez esto ex Expaña. Y es tanto el dolor que me embarga, que se me hiela la sangre y hasta las palabras me faltan para gritar mi estupefacción. Españoles: esto no tiene remedio.

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3. T.O. Mc 1.14-20

Jesús se fue a lo marginal y vivió en lo marginal de la sociedad, porque lo importante es la vida y la dignidad de la personas.

“Jesús se fue a Galilea”: el evangelio se transmite mejor en lo marginal que en lo selecto. Decía: “Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed en el Evangelio”. Jesús vio que el mensaje se contagia mejor y se transmite mejor en lo secular que en lo religioso, y al irse a Galilea se alejó de todo lo que es importancia, prestigio, autoridad, dinero, fama, y eligió a los que la sociedad margina por la causa que sea.

¿Algo de que avergonzarse por escribir esta biografía? ¿Avergonzarse del biografiado, Don Marcelino Menéndez Pelayo, o del biógrafo que sobre él escribe, o de las dos biografías?

Don Marcelino es el patriarca de la catolicidad adversus haeresses, y en consecuencia objeto prioritario de los anatemas de los librepensadores, ateos, y en general de la gran mayoría de la gente. La ortodoxia asociada a dogmas religiosos y a Iglesias aparece como lo irracional e intolerante por excelencia, y el creyente ortodoxo como un bicho de mala fe del que habría que cuidarse y precaverse. Católico: cuidado con él.

2. T. O. 2021 Jn 1,35-42

La Palabra precede, la escucha precede, a la toma de opciones fundantes de la existencia: los discípulos primero oyeron sus palabras, y después siguieron a Jesús.

Afirmar que Jesús es la Palabra de Dios hecha carne, nos sitúa en el centro no sólo de la Biblia, sino de toda la vida humana.

Es cierto que esta Palabra la mataron, pero Dios ratificó su camino resucitándole de entre los muertos, y así lo ha hecho principio de diálogo y salvación para todos los hombres.

Mi admirado Carlos García Gual publicó hace ya algún tiempo un bello libro, Diógenes de Enoanda y el gran mural epicúreo (Editorial Ariel, Barcelona, 2016), que me ha complacido. Había, en efecto, una vez en el siglo II después de Cristo un antiguo asentamiento romano al norte de Licia en Asía Menor, hoy Turquía, llamado Enoanda. Pues bien, en el pórtico del ágora, centro puro de aquella fría y desapacible ciudad, el acaudalado, evergeta y philántropon Diógenes de Enoanda mandó construir un sólido mural de bloques de granito de ochenta metros de largo por más de tres de alto en sillares de piedra muy bien pulidos y asentados y con más de 25000 palabras (un tercio de las cuales recuperadas en su totalidad) a fin de que cualquier ciudadano que pasara por el lugar aprendiese lo esencial de la vida según la enseñanza de su amado maestro Epicuro: cómo despreocuparse de la muerte, cómo vivir la amistad, cómo habitar la inmanencia, como amar los libros, cómo cuidarse, en definitiva el ideal de vida buena del epicureísmo, en suma, mejor ser desafortunado con sensatez que afortunado con insensatez.

Llamada a la unidad: Un Señor, una fe, un bautismo (Ef 4,2-7)

Siempre que escuchamos el Evangelio, no podemos olvidar que éste nace y va dirigido a la comunidad concreta a la que le habla, hoy a la nuestra.

A la iniciativa de Cristo resucitado, que “se deja ver” en las apariciones pascuales ofreciendo su gracia salvífica (irrupción de Cristo en ocasiones traumática, como en san Pablo), corresponde una transformación radical del sujeto, que es cuestionado por Cristo y acoge en la fe esta elección de Dios. Has sido elegido por Dios en Cristo gratuitamente. Tú, creyente, estás justificado y vives desde entonces la experiencia exaltante del bautismo y del Espíritu. Has renacido como criatura nueva, reviviendo la misma experiencia pascual de Cristo, al llegar a ser hijos de Dios en el Hijo.

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