Reflexiones desde un punto de vista personalista comunitario.

Ser bueno en un entorno donde no hubo posibilidades de ser budista o islámico, o ateo, o librepensador, sino tridentino, con el tridente para pinchar, no es para tirar cohetes. Así que, cuanto aprendía con el maestro Astete, el destetador, lo echaba a la buchaca por si me topaba con algún incrédulo, o con algún desvergonzado hedonista (¿no eran lo mismo?). De tal guisa, con el traje de mi primera comunión me calé también el yelmo de Membrino, aunque al final me convertí en el caballero de la armadura oxidada, pues, de tanto portar el pendón católico, se me cayó el brazo al suelo, y después de perder el brazo perdí el pie.

Cualquier nacionalismo es un atraso en el camino de humanización, que siempre es hacia un hogar en el que cada una de las personas llamadas a la vida tenga su lugar familiar. Sin embargo, hay nacionalismos inventados. Se trata de los que manipulan la historia, los hechos y los acontecimientos y, para conseguir lo que sus fanáticos creyentes consideran la verdad, están dispuestos a utilizar cualquier medio para conseguir su fin. El fanático no es una mala persona, según mi criterio nadie lo es, son aberrantes y muy dañinos sus comportamientos, y deben ser combatidos con la verdad y con el derecho, y, en el caso de que alcancen el poder, con la desobediencia, con la denuncia y con la noviolencia activa, que es la única manera de respetar realmente al que hace el mal. La violencia, aunque pueda ser legítima, jamás consigue convencer a nadie de su error. Este asunto es muy importante, porque las personas fanáticas hacen mucho daño, pero no dejan de ser personas por ello, y en la lucha sin tregua contra sus comportamientos, debe ser respetada su dignidad.

14. T. O. 2021 B Mc 6,1-6

No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa”. Familia. ¿De qué familia hablamos?

Jesús crea un nuevo tipo de familia. ¿Será posible? Sí, desde el fracaso de su propuesta que ha sacudido la conciencia nacional, desde el quebranto de los valores que sustentan su estructura familiar, hiriendo lo más sensible de sus gentes, no por lo que dice, sino por lo que implica su nuevo programa de familia, desde ahí, desde este fracaso, comienza la nueva familia mesiánica.

El pelotón del odio de las Torquemadas y de las Torquemados aviva la llama de su antorcha y sigue quemando, torquemando, de modo que el torquemador que las torqueme y los torqueme buen torquemador será. Se siega el rastrojo, y a la quema. Se quema el rastrojo, y a seguir quemando. Todo sea por el santísimo sacramento del Poder. Los aficionados a comer a la brasa el tueste ajeno deberían de saber que no existen biografías monográficas, es decir, monografías, porque nunca nadie vivió su vida solo (monos), razón por la cual biografía que no sea nostrografía no es monografía. Por eso, quien conociera a fondo a un ser humano, los conocería a todos, pero no quemaría a ninguno. O quemaría a todos.

Los obispos catalanes -no sé bien qué significa esto- se unen a los que creen que los indultos ayudarán a la reconciliación: gobierno actual, sindicatos, patronal…. En la tradición democrática occidental ha sido fundamental la aportación cristiana. Es difícil ir más allá de una experiencia que entiende que se debe amar, incluso a los enemigos, porque también son hermanos, y que jamás se debe juzgar a nadie como malo por sus actos, porque quien hace el mal es un ignorante que no sabe que el primer maltratado es él mismo. Su mal comportamiento viene de su radical ignorancia del sentido, no de su maldad, porque a quien le mueve el amor, no hace el mal que puede evitar. Siempre busca la verdad, el bien, la belleza y la comunión con sus obras.

13. T. O. 2021 B Mc 5,21-43

Es sorprendente y admirable, entonces como ahora, revolucionario, lo que este hombre, Jesús de Nazaret, luchó hace XXI siglos para que se reconociese a la mujer como persona. Al leer estos relatos de estas dos mujeres en este contexto social, religioso, en un espacio concreto -la ribera galilea- en el que la opresión tenía rostro de hombre y signos de violencia externa, Marcos sitúa a este hombre y a estas dos mujeres, con rasgos de violencia personal y familiar muy honda: son dos mujeres que están vinculadas por una misma enfermedad, signo de impotencia del pueblo israelita. ¿Qué hace Jesús? ¿Discursos sobre el feminismo? No, sencillamente las cura. ¿Para qué? No para enviarlas al mundo antiguo, sino para iniciar un camino de humanización donde merece la pena crecer, ser mujer, realizarse en familia.

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