COVID19: Silencio, por favor - Mariano Álvarez Valenzuela

En estos momentos de aplausos y caceroladas, de discursos llenos de palabras, de gritos entre balcones, de chistes telemáticos y de un gran ruido mediático, en medio de una gran tragedia, se hace más preciso que nunca el silencio. Ese silencio que me llama a callar a mí mismo, ese silencio que hace que yo salga de mí para encontrarme solo y sin palabra. Sí, en ese estado en el que ya no tengo ni palabra para reconocerme, en este estado primigenio en el que yo aún no soy Yo, en ese silencio-soledad, porque ambos son lo mismo. Ese momento en el que lo más parecido es la muerte, pero que no es la muerte, pues me he quedado sin palabra para nombrarla y sin palabra nada existe.

Preciso y precisamos de ese silencio sin palabra para poder oír esa otra Palabra que nos rescate de tal situación que, al igual que la muerte, me mantiene y nos mantiene en estado de suspensión ante la vida.

Sí, necesito y necesitamos ese silencio-soledad, para estar atento a esa Palabra de Amor que me rescate de mi soledad sin mí, en la que me encuentro y nos encontramos. Sin este silencio no podré y no podremos oír esa Palabra que nos da la palabra.

El que esté atento desde ese silencio-soledad, podrá percibir una palabra que le dice, ¡Hijo! y que se queda a la espera de su palabra. Aquí se abre el espacio de mi palabra. Ya dispongo de ella.

¡Qué momento tan tremendo!

Qué palabra utilizaré. Ya no estoy en el silencio-soledad, de repente ya soy Yo, ya tengo palabra para reconocerme, pero además tengo ante mí una Palabra que espera mi palabra.

Si la palabra es creadora de realidad, ¿qué realidad crearé a partir de mi primera palabra?

De esta experiencia del silencio-soledad emergerán posteriormente todas las demás palabras.

O puedo oírla y responder ¡PADRE!, o desoírla y responder Yo.

Qué curioso, al principio de la vida me encuentro con el misterio que enmudece, por muchas palabras que yo quiera ponerle, y al final, con el misterio que me hace enmudecer. Silencio al principio, silencio al final y entre medias mucho ruido.

Hace falta un poco de silencio. Silencio, por favor. SCH…